Divulgación inclusiva: cuidar también es comunicar

 


En los últimos años, la divulgación científica ha ampliado su alcance y formas, pero aún queda mucho por hacer para que sea realmente inclusiva y accesible para todos los públicos. Hablar de ciencia no solo es compartir conocimientos: es cuidar. Y cuidar también significa tener en cuenta a quienes aprenden y comprenden el mundo de forma diferente.

Empatía y diversidad en la evolución humana


La empatía es una capacidad humana profundamente ligada a nuestra evolución como especie. Gracias a ella, nuestros antepasados pudieron cuidar de individuos vulnerables, cooperar en grupo, transmitir saberes y sobrevivir en entornos hostiles.

El hallazgo de esqueletos con discapacidades físicas que sobrevivieron muchos años —como el caso de Shanidar 1, un neandertal con múltiples lesiones— nos habla de sociedades prehistóricas que cuidaban de los suyos. La mera existencia de personas con necesidades especiales que vivieron décadas sugiere una estructura social empática y solidaria (Trinkaus & Villotte, 2017).

Cuidar a quienes son diferentes fue clave para nuestra supervivencia

En palabras de Agustín Fuentes (2021), “la cooperación y el cuidado no son accesorios, sino motores de la evolución humana”. La selección natural no actuó solo sobre los más fuertes, sino también sobre los grupos que sabían cuidar, proteger y convivir con la diversidad.

Divulgar ciencia es también cuidar

La empatía no solo tiene un papel en la evolución, sino también en cómo comunicamos el conocimiento hoy. Personas con TEA, TDAH, dislexia o diversidad cognitiva a menudo quedan excluidas de los espacios divulgativos tradicionales, donde prima el texto denso o el lenguaje especializado.

Por eso es tan importante diseñar materiales adaptados:

  • Textos con lectura fácil

  • Recursos con pictogramas o apoyos visuales

  • Contenidos narrados o con subtítulos

  • Formatos accesibles desde dispositivos móviles

  • Actividades sin lenguaje metafórico o confuso

Como señala N. Gálvez (2022), “la inclusión en divulgación no es una opción estética, sino una cuestión ética: todas las personas tienen derecho a comprender el mundo que habitan.”

Cuidar no es solo alimentar: también es formar e informar

En las sociedades actuales, cuidar a alguien no se limita a darle comida o un techo. También implica respetar su derecho al aprendizaje, al acceso a la información, a participar del conocimiento colectivo.

Una ciencia verdaderamente humana no solo explica fósiles, planetas o bacterias. También cuida a quienes la escuchan.

Por eso, cada vez que alguien adapta un cuento sobre evolución para niños con autismo, que hace un vídeo con subtítulos o que crea una ficha con pictogramas, está haciendo un acto de cuidado y justicia cognitiva. Y eso también es ser humano.

Bibliografía

  • Fuentes, A. (2021). Why We Believe: Evolution and the Human Way of Being. Yale University Press.

  • Gálvez, N. (2022). Divulgación científica e inclusión: una mirada desde la diversidad cognitiva. Revista Educación y Sociedad, 34(2), 105–120.

  • Trinkaus, E., & Villotte, S. (2017). External auditory exostoses and hearing loss in the Shanidar 1 Neandertal. PLoS ONE, 12(10), e0186684. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0186684


Reflexión final

Cuidar no es solo ofrecer alimento o refugio. Cuidar también es garantizar el acceso a la formación y a la información. Porque todos tenemos derecho a entender el mundo, a ser parte de él y a imaginar un futuro propio dentro de la historia humana.

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